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El cerebro del tranvía está en la cabina

Publicado el 2015/10/30 por GBS

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Philippe Guinand, técnico francés revisa los dispositivos del panel central del tranvía antes de las pruebas dinámicas. (GBS)

El próximo tres de noviembre habrá un recorrido de prueba con pasajeros.

Los vagones tienen tres sistemas de frenos. El operador controla todo desde un panel central.

Mientras las baterías de energía se cargan varios bit, bit, se escuchan en la cabina central que permite amplia visión hacia el exterior. Unos segundos después, un sonido más largo avisa que el sistema central automáticamente chequea los distintos dispositivos como frenos, luces, cámaras, entre otros. Todo se da antes de la salida del tranvía a circulación.

Un pantalla central justo en frente del conductor se ilumina primero, en ella el operador dispone de información de toda la unidad, o de cualquier maniobra que se haga. Otras dos cámaras que hacen las veces de retrovisores electrónicos se encienden y ubican las salidas por los costados con una visibilidad óptima. En el mando no puede faltar el velocímetro de un verde fosforescente.

A la izquierda, una pequeña palanca sobresale, es el sistema de tracción y freno que pone en marcha el vehículo si es llevada hacia arriba hasta velocidades de 70 kilómetros por hora (km/h). La palanca, puesta en el medio mantiene la inercia, pero si es llevada hacia abajo lo frena en dos instancias: la primera de manera suave y otra más brusca cuando el caso lo requiere.

A la derecha otra pantalla permite conocer con exactitud en qué sitio se encuentra la unidad y si está cumpliendo el itinerario establecido. Debajo está un gran botón rojo que llama la atención, es el freno de emergencia, utilizado solo en casos de fuerza mayor y siempre que los dos anteriores de la palanca, por algún motivo quedan inhabilitados.

De hecho, en las dos cabinas (una en cada extremo) más de 30 botones permiten distintas funciones, desde habilitar el limpiaparabrisas, tocar la campana o el claxon, abrir puertas, subir o bajar el pantógrafo que engancha a la catenaria que suministra la energía eléctrica para la movilización, los anuncios que verán los usuarios al acercarse a una parada, por citar algunos. En alrededor de dos metros cuadrados el operador lo controla todo, con ayuda de la computadora central que incluso, avisa si algo anda mal y lo que debe hacer el operario para remediarlo.

Pruebas

Pese a toda ésta tecnología, la conducción resulta sencilla, dice Philippe Guinand, técnico francés, quien está a cargo de las pruebas estáticas y dinámicas de los tranvías que operarán en Cuenca desde julio del 2016.

Desde el pasado 23 de octubre, Guinand ha hecho una serie de evaluaciones con la unidad 1001, en un tramo de 1.7 km, desde el patio taller hasta la avenida De Las Américas. En estos diagnósticos se revisan a detalles aspectos como la aceleración, frenado, en este caso a velocidad máxima de 40 kilómetros. Si hay alguna objeción, la prueba es repetida hasta cumplir con los estándares recomendados. Comenta que desde el 2014 trabaja en los sistemas del tranvía que circulan con éxito en varios países del mundo; antes, por 15 años lo hizo en trenes de alta velocidad.

El técnico califica a este medio de transporte como seguro, amigable con el medio ambiente e inclusivo porque otorga facilidades para que los grupos vulnerables pueden ingresar y salir con facilidad.

Sobre los problemas que ocasiona durante su ejecución refirió que similares protestas se dieron en otras urbes, pero una vez implementado el servicio, las cosas cambian al punto que los usuarios usualmente solicitan más unidades.

Marcelo Cabrera, alcalde, confirmó que el próximo tres de noviembre, Rafael Correa, presidente de la República, hará un recorrido de prueba dentro del tranvía. Además se hace una lista de estudiantes, comerciantes y prensa que también serán invitadas a subir al vagón. (GBS)-(I)

MÁS DETALLES

– Según el francés Philippe Guinand, en los países donde se implementó el sistema hubo protestas mientras la obra se ejecutaba, pero una vez que entró en funcionamiento esto cambió radicalmente.

– La seguridad es tal, que si el operador deja de tocar con su mano la palanca de tracción, o uno de los pedales con el pie, automáticamente el tranvía se detendrá en tres segundos. Hay ocho cámaras internas.

Tomado de: Diario El Mercurio